Noticias

27.1

AUTOR

Mayor del Ejército Argentino DIEGO HERNÁN DELMÉ

RESUMEN

Las operaciones de decepción son el producto sinérgico del correcto empleo de las medidas de velo y las acciones de engaño. Constituyen una herramienta a disposición del comandante para multiplicar el poder de combate propio y un factor determinante para el logro de la sorpresa.

Su empleo en el nivel táctico ha demostrado, a través de la historia, que pueden ser llevadas a cabo incluso con los medios más rudimentarios disponibles, sin afectar la eficacia en los resultados. Desde simples maniobras de distracción, acciones simuladas, señuelos, hasta los actuales medios electrónicos modernos, se pueden conjugar para lograr que el comandante enemigo capte una falsa realidad que lo conduzca a obrar de acuerdo a las intenciones de quien realiza el engaño.

En la doctrina moderna de diferentes fuerzas armadas, estas operaciones son consideradas como complementarias, ya que su propósito general es contribuir al logro de los objetivos de una operación mayor, o principal; por lo que se tiende a no darles la debida importancia al momento de su estudio en los claustros de numerosos institutos de formación y/o perfeccionamiento militar.

El presente artículo intenta dirigir la atención del lector hacia esta actividad tan antigua como el mismo arte de la guerra, empleada en todos los conflictos que se puedan estudiar, llegando a su apogeo durante la Segunda Guerra Mundial, donde prácticamente definió campañas desde su comienzo, y que hoy en día, muchos ejércitos parecen estar olvidando.

Palabras clave: decepción; velo y engaño; operaciones; inteligencia; percepciones.


ABSTRACT

Deception operations are the synergistic product of the correct use of veil measurements and deception actions. They are a tool available for the commander to multiply his own combat power and a determining factor for the achievement of surprise.

Use of deception operations at the tactical level has shown, throughout history that it can be carried out even with the most rudimentary means available, without affecting the effectiveness of the results. From simple maneuvers of distraction, simulated actions, decoys, to the current modern electronic media, they can be combined to get the enemy commander to develop a false reality that leads him to act according to the intentions of the person performing the deception.

In the modern doctrine from different armed forces, these operations are considered to be subordinate, since their general purpose is to contribute to the achievement of the objectives of a major operation; so the cloisters of numerous institutes of training and/or military perfection tend not to give them due importance at the time of their study.

This article tries to draw the reader’s attention to this activity, as old as the art of war, used in all the conflicts that can be studied, reaching its apogee during the Second World War, where it practically defined campaigns from their beginning, and that today, many armies seem to be forgetting.

Key words: deception, veil, operations, intelligence, perceptions.


INTRODUCCIÓN

La conquista definitiva de Troya por parte de la coalición de ejércitos aqueos durante el siglo XII a.C.; la invasión a Sicilia y a Normandía durante la Segunda Guerra Mundial; la recuperación de Kuwait por parte de las fuerzas de la Coalición en 1991, tienen en común un factor preponderante: fueron precedidas por operaciones de decepción planificadas y ejecutadas con un grado de detalle tal, que lograron distorsionar la realidad a la vista de los comandantes enemigos, al punto de forzarlos a tomar las decisiones más desfavorables para sus fuerzas; y todo ello sin que lo supieran.

Fundamentalmente, de esto se trata el arte del engaño militar: lograr que el decisor enemigo llegue a estar totalmente convencido respecto a una realidad, y a la vez, totalmente equivocado, porque esa realidad fue distorsionada de tal modo que su percepción termina aceptándola como válida, cuando en verdad no lo es.

En términos generales, se puede afirmar que las operaciones de decepción contribuyen sensiblemente al logro de la sorpresa, permiten equilibrar una relación de poder de combate desfavorable o potenciar el propio poder de combate, aun cuando no sea desfavorable. En cualquier caso que se estudie, el resultado es notable si se logra el efecto de decepción. Ese éxito se traduce en un ahorro de vidas humanas y medios invaluables para cualquier fuerza en operaciones.


ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

De los párrafos introductorios se pueden extraer entonces algunos conceptos claves para entender el mecanismo de la decepción, que serán expuestos antes de entrar en el tema propiamente dicho:

La decepción se basa en la manipulación de la realidad, partiendo de la percepción del adversario.

Todo engaño debe estar apuntado a un objetivo, a un blanco. Entonces, el blanco de una operación de decepción será quien tome las decisiones, dado que el efecto de engaño será completo no solamente cuando el enemigo perciba una realidad distorsionada, sino cuando, basado en esa realidad, tome (sin saberlo) decisiones desfavorables y las ponga en práctica.

Si una operación de decepción pretende actuar sobre la percepción del decisor designado como blanco para, a partir de esta, presentarle una realidad distorsionada; es condición necesaria contar con adecuada y precisa inteligencia respecto de cómo piensa este decisor.

Finalmente, una vez definido el blanco y conocidas sus percepciones, es vital tener en cuenta lo expresado por Marín en su obra: es más probable y sencillo reforzar un preconcepto con información manipulada, que intentar cambiar la percepción del blanco (2004). Sobre esta afirmación fundamental se referirá el apartado de las percepciones.

Definiciones preliminares

La Real Academia Española define el término decepción como el pesar causado por un desengaño, o como sinónimo de engaño, y a este como acción o efecto de engañar, o falta de verdad en lo que se dice, hace, cree, piensa o discurre (Real Academia Española, 2015).

Se podría, entonces, desde el punto de vista puramente lingüístico asumir que ambos términos, decepción y engaño, son sinónimos, sin más.

Pero la realidad, desde la perspectiva de las doctrinas militares e investigadores que han abordado el tema en profundidad, indica, en opinión del autor, una sutil diferencia entre engaño y decepción.

El engaño es, como se mencionó, el efecto de engañar o la falta de verdad, y las doctrinas militares así lo consideran y emplean, buscando en términos generales confundir al enemigo y llevarlo a deducir y obrar erróneamente.

Velo, engaño y decepción

Para Marín (2004), la decepción militar es un conjunto conformado por la ocultación, como parte negativa, y el engaño, como parte positiva; donde la ocultación busca mantener en secreto o negar el acceso a la propia información, los planes, intenciones, capacidades, etc. Es lo que la doctrina regional, como el caso de la Argentina, denomina velo. La siguiente parte, que comprende a la ocultación o velo, es el engaño, mediante el cual se ofrece una versión falsa, tergiversada y de acuerdo a las intenciones del emisor o creador de la historia de engaño. Finalmente, el sistema cobra sentido, cuando el velo y el engaño logran sus resultados, produciendo un efecto sinérgico: la decepción, que es la reacción del enemigo en favor de los propios intereses.

Una manera clara de interpretar el concepto es la siguiente: considerando a la decepción como una pila eléctrica.

La pila posee un polo negativo y un polo positivo. Al conectar los dos polos mediante un conductor, se genera corriente eléctrica, y la pila cumple su tarea, que es la de entregar energía a un dispositivo eléctrico para que este funcione. Mientras no estén conectados sus polos, la energía permanecerá acumulada, es decir, no producirá ningún efecto.

Si la pila es la decepción, entonces su polo negativo será el velo, y su polo positivo, el engaño. El velo buscará preservar la propia información e intenciones, y el engaño intentará ofrecer una versión falsa de la realidad. Mientras velo y engaño no estén conectados por un conductor, no se producirá ningún efecto. Por lo tanto, debe existir un vínculo entre ambos: este elemento será la historia de decepción, basada en las percepciones del enemigo. Esta historia será el conjunto de informaciones manipuladas, entregadas deliberadamente al enemigo a través de múltiples medios. Para que sea un buen conductor, la historia debe ser creíble, acorde a las capacidades propias y comprobables, entre otras características. De esta manera, al cerrarse el circuito, se produce el efecto deseado de decepción: lograr que el enemigo actúe en beneficio propio.

Un sencillo y claro ejemplo que relata Marín (2004) en su obra aclarará perfectamente este concepto: durante la guerra en Kosovo en 1999, las tropas serbias decidieron ocultar a las fuerzas de la OTAN[1] el hecho de que contaban con 100 tanques, y en cambio, convencerlos de que disponían de 200 tanques, mediante señuelos o maquetas de madera desplegados adecuadamente en el terreno y, simultáneamente, ocultar los verdaderos tanques. Aquí se distinguen el velo y el engaño. El efecto resultante, la decepción, se manifestó cuando los bombarderos de la OTAN atacaron a los señuelos, sin afectar ningún tanque real, ocasionándole un vano consumo de municiones y preservando la integridad de la propia fuerza.

En cuanto al velo u ocultación, mientras que Risso Patrón (2015) considera que velo y engaño son dos términos de distinta naturaleza y no deberían ser estudiados o tratados como un mismo objeto, y expresa que el velo sirve al engaño, pero no necesariamente el engaño sirve al velo, Marín (2004) opina que ocultación (velo) y engaño, como se ha explicado precedentemente, son parte integral de la decepción y de esta forma serán considerados para este artículo.

Al leer la definición de decepción táctica del manual del Ejército norteamericano Battlefield Deception (United States Army, 1988), que expresa: son las operaciones ejecutadas por el nivel Componente Terrestre del Teatro de Operaciones y elementos dependientes para desorientar a los decisores mediante la distorsión, ocultación y falsificación de indicadores de las propias intenciones, capacidades y disposiciones; se pueden identificar los dos elementos que constituyen la decepción. Al referirse a ocultación, es claro que se habla del velo (la parte negativa); mientras que al expresar términos como distorsión y falsificación, se está hablando del engaño (la parte positiva).

Por lo expresado hasta el momento, se puede sintetizar el concepto de operación de decepción de este modo: Una operación de decepción es aquella que, basada en el conocimiento preciso de las percepciones del enemigo, buscará que este actúe en forma errónea en favor de los propios planes, mediante el velo y el engaño.

Naturalmente, surgen algunos interrogantes lógicos, tal como los plantea Risso Patrón (2015) en su artículo: partiendo de la premisa que el enemigo es una voluntad inteligente, ¿cómo lograr que este obre en forma errónea, o favorable a la propia fuerza? ¿Simplemente se planifica cuál va a ser la respuesta del enemigo al engaño, por deducción, por intuición o por voluntarismo?, ¿o responde a un fundamento con mas sustancia? La respuesta sugerida como premisa en su artículo es que el engaño se basa, como se ha mencionado, en las percepciones del enemigo.

Las percepciones

No es intención del autor ahondar en el estudio profundo de las percepciones desde el punto de vista psicológico, ya que no pertenece al campo de interés del artículo, ni se posee la experticia para tal análisis.

La Real Academia de la Lengua Española (2015) define a la percepción como una “sensación interior que resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos”, o en una segunda acepción como “conocimiento, idea”.

La percepción sensorial es un mecanismo que permite a la persona construir una realidad a partir de la recepción, el proceso y la interpretación de la información del medio captada a través de los sentidos.

En este proceso, el individuo formula una representación interior de los hechos e información del exterior, arribando a una forma de hipótesis. La información captada es analizada y comparada con la información existente recogida de la memoria, y de esa contrastación surge la nueva representación de la realidad (Definición.de, 2015).

La percepción está asociada a la necesidad de supervivencia del ser humano. A través de los sentidos, capta la información del medio, la procesa, la compara, construye su representación y le permite reducir la incertidumbre al ir conociendo o entendiendo paulatinamente el entorno que lo rodea y de esta manera logra adaptarse (Risso Patrón, 2015).

Pero esta construcción que se realiza no es exactamente coincidente con la realidad, ya que se inicia con la comparación de la información obtenida con la existente, que a su vez proviene de una construcción anterior. Para los integrantes de organizaciones militares es sencillo comprenderlo comparándolo con el proceso de producción de inteligencia, denominado comúnmente ciclo, mediante el cual se reúne información a través de los medios de obtención, se la procesa comparándola con información disponible, denominada información básica y se arriba a un nuevo conocimiento.

A partir de esta analogía entre el ciclo de la inteligencia y el proceso de la percepción se puede arribar fácilmente a una conclusión central en el estudio de las operaciones de decepción: la clave para lograr que el adversario actúe erróneamente es proporcionarle información distorsionada que lo lleve a construir una representación que él considere acertada, pero que en realidad no lo es.

Para ello existirán dos opciones básicas: valerse de la percepción que tiene el enemigo, y distorsionarla en su contra; o intentar cambiar esa percepción en beneficio propio. Por deducción, la segunda opción no es la más adecuada a las operaciones militares, ya que demandaría un tiempo prolongado para que el adversario lleve a cabo innumerables ciclos de captación de información, interpretación y construcción de su realidad, hasta que en un momento determinado, se haya logrado cambiar la percepción.

Entonces, la primera opción, valerse de la percepción actual del enemigo, es la que se empleará en las operaciones militares, en el nivel táctico y en el operacional, sobre todo.

Esta afirmación está avalada por los numerosos casos históricos en que un bando se valió de la percepción de su enemigo para producir el efecto de decepción. Dos claros ejemplos que tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial permitirán entender el concepto:

El primero, durante la preparación de la invasión aliada al sur de Europa, era necesario ocultar las actividades, la concentración de fuerzas y sus posibles lugares de empleo a los alemanes. Basados en el conocimiento de que Hitler creía que los aliados invadirían a través de los Dardanelos, resolvieron reforzar esa creencia, es decir, se valieron de la percepción de Hitler, y en ese sentido planearon y ejecutaron una serie de operaciones de decepción, entre las que se destaca por su originalidad y osadía la operación “Mincemeat”[2]. Esta operación consistió en hacer llegar a manos de los alemanes en las costas mediterráneas en la zona de Huelva, España, el cadáver de un supuesto oficial de infantería de marina británico que se desempeñaba en una misión de correo, víctima de un accidente aéreo sobre el Mediterráneo, con documentación epistolar que insinuaba que se realizarían operaciones en Cerdeña, Sicilia y otros esfuerzos por Grecia y los Balcanes; en la intención de que los alemanes disgreguen sus medios concentrados en Sicilia, a fin de obtener una mejor relación de poder de combate en favor de los aliados en el lugar real de la operación. La operación dio sus frutos: las fuerzas alemanas fueron redistribuidas en las posibles zonas de desembarco y parte de la flota estacionada en Sicilia fue retirada para apoyar otros sectores; aliviando así la presión en la isla.

Figura 1.  Momento en que el cuerpo del supuesto mensajero de la Infantería de Marina Británica es arrojado a las aguas próximas a Huelva, dando inicio a la operación “Mincemeat”. Por Montagu (1956).

El segundo ejemplo es la operación de decepción aliada denominada “Fortitude South”, en apoyo a la invasión al noroeste de Europa en 1944. Los aliados tenían la información precisa de que Hitler creía que la invasión se produciría a través del paso de Calais, por ser el camino más corto desde el Reino Unido hacia Europa continental. Uno de los objetivos del engaño fue, por lo tanto, reforzar esa idea, mientras en realidad se estaba planeando desembarcar en otro sector. Para ello, se simularon los preparativos de un ejército ficticio en la zona de Dover, para una inminente invasión a través del canal, con punto de aplicación en Calais. Este engaño abarcó desde comunicaciones simuladas, hasta el empleo de maquetas, movimientos de tropas, etc.

Figura 2.  Maqueta inflable de tanque Sherman aliado, empleada para simular el Primer Grupo de Ejércitos de Estados Unidos (siglas FUSAG en inglés), ficticio, en la zona de Dover. Por http://www.ddaymemorytour.com (2018).

Tal es la importancia del conocimiento de la percepción del enemigo. La doctrina norteamericana lo menciona en sus dos publicaciones consultadas: Battlefield Deception, en el nivel táctico, y Military Deception, de nivel operacional; en una lista de máximas para la decepción, bajo el título de “Principio de Magruder[3]” (United States Army, 1988, p. 5) y (Joint Chiefs of Staff, 2012, p. A-1).

Este principio se basa en la presunción de que es más fácil inducir a un enemigo a conservar una creencia preexistente, que intentar cambiarle esa creencia. Por lo tanto, resulta más útil estudiar cómo las creencias preexistentes del enemigo se pueden usar en beneficio propio, que intentar cambiarlas.

La inteligencia

La actividad de inteligencia juega un rol preponderante para la decepción militar. Deberá enfocar su esfuerzo en tres aspectos fundamentales: la percepción enemiga; el sistema de inteligencia enemigo; y el seguimiento de la operación de decepción.

Lógicamente, a partir de la importancia que tiene conocer la percepción enemiga, surge este requisito fundamental: disponer de la inteligencia pertinente. El esfuerzo del sistema de inteligencia propio debe estar dirigido a la obtención de información y producción de inteligencia que proporcione un cuadro lo más claro y completo posible en este aspecto del enemigo.

La propia inteligencia también deberá lograr el conocimiento del sistema de inteligencia enemigo; en particular, en lo referido a los medios de obtención que dispone, o que prefiere más a menudo emplear; el funcionamiento de su ciclo de producción de inteligencia, y sus medios técnicos, en particular sensores. Este conocimiento será de vital importancia para determinar la forma en que será propagada la historia de decepción, debiendo tener en cuenta que es necesario que la información falsificada que se entregue tiene que ser confirmada por múltiples medios, para que el enemigo la considere confiable y verosímil.

Finalmente, el propio sistema de inteligencia deberá llevar a cabo el seguimiento y evaluación de los resultados, para poder determinar en qué medida el enemigo recibió, procesó y resolvió basado en la historia de decepción. Por lo tanto, se deberá buscar aquellos indicios y/o evidencias que reflejen que las acciones resultantes coinciden con los objetivos de decepción. Volviendo al ejemplo de la operación “Mincemeat”, la redistribución de fuerzas alemanas y el retiro de parte de la flota de Sicilia, fueron las evidencias de que el plan funcionó.

Formas más comunes de la decepción

En su libro, Marín (2004) expone una serie de modos o técnicas que se pueden observar a través de la historia, y que constituyen una adecuada guía para el momento en el que se concibe una operación de decepción; empleándolas en forma aislada o combinándolas permiten abarcar prácticamente cualquier opción para el logro de la decepción. Estas formas incluirán las combinaciones necesarias de medios, técnicas y principios que permitirán el logro de los efectos deseados. Se los puede agrupar de la siguiente manera:

Error aparente. Consiste en hacer creer al enemigo que la información que obtuvo es producto de una falla en el propio sistema de seguridad. Contribuye a la credibilidad de un plan de decepción.

Filtración deliberada. Es hacer llegar al enemigo información de manera que crea que la obtuvo gracias a sus propios esfuerzos de obtención, reforzando la credibilidad de la información.

Mala suerte. Consiste en hacer creer al enemigo que la información fue obtenida accidentalmente, por factores que escapan al control propio y enemigo.

Sustitución. Consiste en mantener un escenario como real, cuando en verdad ya no lo es. Contribuye a mantener esfuerzos por parte del enemigo ocupados en sectores que no revisten importancia, disminuyendo su capacidad de obtención de información.

Engaño de los sentidos. Se trata de crear una realidad inexistente para que sea captada por el enemigo. Implica el uso de señuelos, el enmascaramiento selectivo, uso de medios sónicos y toda combinación que contribuya a crear un escenario inexistente.

Explotar medios de obtención del enemigo. A partir del conocimiento de las capacidades de obtención del enemigo, se puede hacer llegar información a su poder a través de aquellos medios propios que se tenga la certeza de que son controlados por el enemigo. De este modo creerá que la información es obtenida gracias a su pericia, reforzando la credibilidad de los datos logrados.

Falsas rutinas o falsas alarmas. Implica la repetición rutinaria de acciones o eventos que provoquen la distención en la actitud del enemigo, para que en el momento adecuado, se lo tome lo más desprevenido posible. Es un elemento clave para el logro de la sorpresa.

Trampas. Se trata de presentar al enemigo una oportunidad repentina que puede ser explotada en su beneficio, cuando en realidad no lo es. Una técnica extensamente empleada a través de la historia es la ejecución de retiradas fingidas que incitan al enemigo a una persecución conducente a una emboscada (Marin, 2004).

Relaciones con el nivel operacional

Las operaciones de decepción en el nivel táctico normalmente serán partes contribuyentes a un plan de decepción del nivel operacional. Por lo tanto, deberán guardar estrecha coordinación y estar precisamente sincronizadas.

Si bien el nivel táctico puede desarrollar sus propios planes de decepción para complementar sus operaciones de combate en desarrollo o inmediatas, lo normal será que estas acciones estén integradas a un plan superior.

Los elementos tácticos, en el marco del plan de decepción operacional, recibirán tareas a realizar, por lo que las acciones de decepción que surjan como necesarias para el nivel táctico, no deberán contradecir el espíritu de las tareas asignadas por el comandante operacional. En todo caso, prevalecerá la intención operacional por sobre las necesidades tácticas.

Relación con otras operaciones

Necesariamente, las operaciones de decepción guardarán relación con otras operaciones, ya sean básicas o complementarias.

Con las operaciones básicas tendrán una relación jerárquica, ya que son contribuyentes a las mismas, las completan y perfeccionan.

Con respecto a otras operaciones complementarias, se relacionarán fundamentalmente con las operaciones electrónicas; psicológicas, exploración seguridad e información. Su relación estará basada en su complementariedad.

A través de las operaciones electrónicas se llevarán a cabo numerosas acciones o eventos contenidos en los planes de decepción.

En conjunto con las operaciones psicológicas podrá difundirse a través de medios seleccionados la historia de decepción que forma parte del plan.

Con las operaciones de exploración se obtendrá información necesaria para el planeamiento de la decepción; y para verificar el grado de efectividad del engaño, al observar las reacciones del enemigo.

Las operaciones de seguridad estarán íntimamente relacionadas con la parte negativa del conjunto, el velo, protegiendo la propia información.

A través de las operaciones de información se establecerán y operarán los principales canales para la transmisión de la historia de decepción. Será el principal medio de difusión de la decepción. Cabe resaltar que estas operaciones no están contempladas en numerosos cuerpos doctrinarios de las diversas Fuerzas Armadas de la región.

Por último, con un criterio lógico, surge también la necesidad de acciones tendientes a proteger al propio comandante o decisor, de las operaciones de decepción enemigas. Estas acciones son denominadas contradecepción; y deberán ser planificadas teniendo en cuenta las propias características en cuanto a medios, procedimientos, personalidades, a fin de elaborar un plan de acciones concretas para prevenir el engaño por parte del enemigo.


CONCLUSIONES

Las operaciones de decepción son una herramienta vital a disposición del comandante para el logro de la sorpresa, y como multiplicador del poder de combate propio.

Abarcan de forma integral a las medidas de velo y las acciones de engaño, por lo que deben ser consideradas como un sistema, de modo de lograr el máximo rendimiento en sus resultados.

Para su planeamiento y ejecución es fundamental el apoyo del sistema de inteligencia, que brindará las bases necesarias para el desarrollo de las operaciones: el conocimiento de las percepciones del enemigo; el funcionamiento de su ciclo de inteligencia; y el seguimiento de los resultados obtenidos.

La propagación de la historia de decepción estará vinculada necesariamente al control de determinados canales de obtención del enemigo.

Estas operaciones se podrán desarrollar en todos los niveles de la conducción. En el nivel táctico, fundamentalmente serán partes componentes del plan de decepción del nivel operacional. Por ello, las necesidades que surjan en los elementos tácticos en cuanto a ejecución de sus propias operaciones, deberán estar detalladamente coordinadas y aprobadas por el comandante operacional.

La concepción de una operación de decepción requiere de un espíritu innovador, creativo y audaz por parte del conductor; y de una detallada evaluación del riesgo implícito por parte del órgano de planeamiento.

Conjuntamente con la actualización de la doctrina de decepción se debe tener en cuenta el estudio y puesta en valor de las operaciones de información, inexistentes en numerosas doctrinas regionales, y fundamentales como uno de los vectores para la propagación del plan de decepción.


BIBLIOGRAFÍA

Armstrong, R. N. (Abril de 2006). www.de1939a1945.bravepages.com. Recuperado el 08 de Julio de 2015, de http://www.de1939a1945.com/descargas/ enganiooperativosovietico.pdf

Bacon, D. J. (Diciembre de 1998). Second World War Deception: Lessons Learned for Today’s Joint Planner. Wright Flyer Paper. Alabama, United States of América: Air Command and Staff College.

Butts, G. K. (27 de mayo de 1999). Russian deception operations: another tool for the kit bag. Fort Leavenworth, Kansas, United States of America: School of Advanced Military Studies.

Caddell, J. W. (Diciembre de 2004). Deception 101 – Primer on deception. Carlisle: Strategic Studies Institute.

Dauber, C. E. (2009). La verdad sí existe: Responder a las operaciones de desinformación y engaño insurgentes. Military Review, 6-18.

Definición.de. (23 de julio de 2015). Definición.de. Obtenido de http://definicion.de/

Ejército Argentino (1992). Reglamento de la Conducción para el Instrumento Militar Terrestre (ROB-00-01). Buenos Aires: Departamento Doctrina.

Ejército Argentino (2001). Terminología castrense de uso en el Ejército Argentino (RFD 99-01). Buenos Aires: Departamento Doctrina.

Ejercito Argentino (2015). Conducción para las Fuerzas Terrestres (ROB-00-01). Buenos Aires: Departamento Doctrina.

Ejército de Chile (2009). Enmascaramiento, ocultación y decepción (MDO-90903). Santiago de Chile: División Doctrina.

Ejército de Chile (2010). Operaciones de información (RDO-20909). Santiago de Chile: División Doctrina.

Ejército del Perú (2004). División de Ejército (ME 52-4). Lima: JDOCE.

Ejército del Perú (2004). Inteligencia de Combate (ME 38-5). Lima: JDOCE.

Ejército del Perú (2004). Operaciones (ME 100-12). Lima: JDOCE.

Ejército del Perú (2005). Ejército de Operaciones (ME 51-2). Lima: JDOCE.

Ejército del Perú (2015). Operaciones (ME 1-13). Lima: JDOCE.

Ejército del Perú (2015). Preparación de Inteligencia del Campo de Batalla (ME 1-132). Lima: JDOCE.

Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (2010). Glosario de términos de empleo militar para la acción militar conjunta (PC-00-02). Buenos Aires: Departamento Doctrina.

Joint Chiefs of Staff (2012). Military deception (JP 3-13.4). Washington, DC: Autor.

Joint Chiefs of Staff (2014). Information operations (JP 3-13). Washignton, DC: Autor.

López Martín, J. (2006). La decepción en las operaciones. Recuperado el 07 de julio de 2015, de Dialnet: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4574801

Marin, F. A. (2004). Engaños de guerra. Barcelona: Inédita.

Merlet Montero, J. P. (2010). Decepción y seguridad de las operaciones. Revista de Marina, 47-57.

Montagu, E. (1956). El hombre que no existió. Buenos Aires: Emecé Editores, S. A.

Real Academia Española (22 de julio de 2015). Real Academia Española. Obtenido de http://www.rae.es/

Risso Patrón, H. (2015). El engaño en la conducción de las operaciones militares (Primera parte). Revista de la Escuela Superior de Guerra “Tte Grl Luis María Campos”, 7-93.

United States Army (1988). Battlefield Deception (FM 90-2). Washington, DC: Autor.

United States Department of Defense (1992). Conduct of the Persian Gulf War: final report to Congress. Washington, DC: Autor.

Vego, M. N. (2002). Operational Deception in the Information Age. JFQ: Joint Force Quarterly, 60-66.

[1] Organización del Tratado del Atlántico Norte.

[2] Traducido al castellano, carne picada o picadillo.

[3] John Bankhead Magruder (1807-1871). Oficial del Ejército de los Estados Unidos en la intervención estadounidense en México, General confederado durante la Guerra de Secesión, y General de la posguerra en el Ejército Imperial Mexicano. Fue conocido por sus acciones al retardar las tropas federales durante la Campaña de la Península de 1862 a través de engaños elaborados que dieron al Mayor General George B. McClellan la impresión de que los confederados tenían más fuerzas que en la realidad.

¡Deja tu Comentario!

Tu correo electrónico no será publicado.